Maridaje a la mexicana

Cada día es más frecuente que consumamos vinos tintos y blancos, aunque difícilmente los mexicanos podemos figurar entre los países que más vino de mesa consumimos.

Creo que algo muy relevante que influye en la aceptación de los vinos es el maridaje, pocas casas de vinos han intentado los maridajes con comida mexica. La casa Madero es una de las pocas que lo han explorado, haciendo maridaje con gorditas, moles, etc., pero eso no todos lo sabemos hacer. La realidad es que siempre pensamos en maridar con comidas muy elaboradas o gourmet, pero lo interesante de un vino es poder combinarlo con los platillos de nuestra gastronomía y nuestro día a día.

montexanic_dulceymole

Hace poco en casa tomábamos un vino blanco “Monte Xanic” en la etiqueta sugería la combinación con postres, en ese momento la pregunta era ¿qué postre mexicano? El poder maridarlo fue más sencillo de lo esperado y créanme es una gran combinación. El maridarlo con ate de membrillo crea una combinación que resalta las notas del vino y hace que el ate no sature el paladar.

No tenemos que complicarnos con grandes cosas para experimentar el cómo consumimos el vino, no importa que digan los expertos, cada quien puede experimentar y disfrutar del vino con su comida favorita y si es mexicana mejor.

Nota: consuman frio el vino.

Juntas ayudamos, juntas nos sentamos.

Esa era la frase que ocupaba mi abuela paterna para que, en las comidas familiares, todas las mujeres participáramos en la preparación de los platillos, estábamos nueras, hijas, nietas, todas participábamos, así cuando teníamos que comer ninguna se quedaba en la cocina con pendientes y todas disfrutamos de la convivencia familiar.

Lo mismo pasaba en casa de mi abuela materna, creo que de ahí nació mi gusto por la cocina, disfruto el cocinar, preparar algo nuevo, improvisar. Es de las cosas que más disfruto y por ello nunca me pesa hacerlo, pero esas épocas han quedado atrás en la que todas participábamos.

Las abuelas murieron, las familias se han separado y otras más se han formado, pero siento que ya no existe esa unión en la cocina. Pareciera que las nuevas familias que se han formado son muy apáticas a el placer de cocinar, pareciera que su postura es “ustedes que saben háganlo” ya no hay ni el más mínimo interés, pareciera que ellos lo ven como una obligación de los demás y ellos solo de disfrutar y evitarse la pena de cansarse en lo más mínimo.

Siento que la modernidad ha hecho que perdamos un poco de esa convivencia familiar, de las risas, anécdotas, la cenas y comidas ya no llevan esas historias que las hacían más significativas.

Lo malo de estar con gente tan apática, es que me limita para compartir eso que preparo, ese pequeño acto de amor que es cocinar, cada cosa siempre lleva una intención, ese estar pensando en ellos mientras prepararas, que lo vayan a disfrutar. Creo que para mí esta es mi última vez de dedicar algo a quienes no valoran lo que los demás hacen y que todavía te vean cómo te estuvieran haciendo un favor.

Te quiero sin conocerte

Te quiero sin conocerte, sin saber cómo eres, sin saber de dónde vienes.

Te quiero imaginando como serás en realidad, intento verte en las personas, de buscarte y encontrar algo que me diga que eres tú.

Extraño tu ausencia que para mí es tu presencia infinita durante mis noches y mis días.

Te quiero sin conocerte, sin hablarte, sin verte, sin tocarte. Te quiero con la esperanza de que pronto se rompa tu figura de sal y te vuelvas realidad.

¿Señor Francisco a que viene?

La reciente visita del papa a México a generado muchas reacciones, so solo en los católicos sino en todas las personas.

Yo me declaro cristiana porque creo en cristo nací dentro de una familia católica mi abuela materna mujer creyente, todavía recuerdo esas noches de año viejo en lo que antes de toda la fiesta lo importante era ir dar gracias a Dios. Respecto a mi abuela paterna me inculco mucho el hábito de orar y si era una de sus pocas nietas que lo ejercía con ella, también católica y que nos exhortaba a no comer carne roja en la cena de navidad, ya que representaba el cuerpo de cristo, así que nos volvimos fervientes adictos del bacalao a la vizcaina.

Bajo estas dos premisas siempre fui una niña apegada a la iglesia, iba a los rosarios entre semana, a misa los domingos y cantaba en el coro de la iglesia y así por muchos años hasta que vi que la iglesia no ayudaba, pedía, violaba niños y oprimía a las personas.

Con el paso del tiempo me empecé a cuestionar sobre el papel de la iglesia, recuerdo que mi madre me contaba que en su pueblo natal Acámbaro Guanajuato, la iglesia tenia desayunador para los niños y personas grandes y el dispensario médico, eso ya casi no sé. Observo como una institución llamada iglesia estira la mano y pide dinero.

Le pregunto señor Francisco…..¿qué es la iglesia? Veo con tristeza que se ha convertido en una escuela de pedófilos, de corrupciones y de sostener el peor de los asaltos, si, pedir al pobre para mantener a la iglesia.

Recuerdo ese viaje a Cuetzalan donde en un día frio y lluvioso entro a la iglesia un señor humilde, con una camisa delgada, pantalón remendado y huaraches que dejaban ver unos pies cansado. ¿Sabe a qué iba? a dejar dinero para ayudar a la iglesia……no sería la iglesia la que tendría que ayudarlo.

Cómo viene a predicar la palabra de un Dios o una iglesia a personas que muchas veces solo comen una vez al día cuando usted no sabe lo que es levantarse con la incertidumbre de no tener que comer, de no poder alimentar a sus hijos. Qué sabe usted de vivir en comunidades que son prisioneras de la violencia de los asesinatos. No queremos discursos de una iglesia opulenta, que nos diga que no predica con el ejemplo, usted representa a una de las empresas con mayores ganancias en el mundo y que no pague sus viáticos, su visita nos cuesta muchos millones, millones que no se invierten en las comunidades para hacer autosustentables, millones que hacen falta en la gente de este país.

Señor Francisco si viene a decir que “de los pobres será el reino de los cielos” que orar y pedir a Dios debe ser la respuesta y solución a nuestros problemas ¡No venga! todos dicen lo mismo.

Venga a cambiar las cosas a liberar a los oprimidos, venga a construir comunidades, venga a trabajar para construir una sociedad igualitaria. Si viene solo con discursos no venga, para discursos y mentiras nuestros políticos son expertos.

Se va, se va, se fue el 2015

31 de diciembre y por todos lados vemos publicaciones de “adiós 2015” algunas trilladas, otras cursis y otras que te quedas pensando ¿realmente eres tu el qué esta escribiendo eso?.
No me podía quedar atrás y les comparto mi mensaje para este fin de año, no voy a etiquetar a nadie sólo espero que lo lean y en alguna de las líneas se sientan identificados.

Este año fue un año pesado en muchos sentidos, quiero agradecer a todos los que estuvieron al pendiente de la salud de mi madre, fue una gran travesía poder lograr que saliera avante. Sus mensajes, apoyo y consejos fueron de gran utilidad. En este aspecto hay que agradecer a médicos, sus oraciones y a todas las personas que intervinieron, a todos un millón de gracias.
Gracias a todos los que llegaron, personas que han puesto alegría, retos y que han cambiado en algunos aspectos la forma de ver las cosas y la vida.
A todos los que siguen en mi camino, su presencia, sus mensajes, hasta un pequeño mensaje me hace sonreír. Tal vez no nos vemos con frecuencia pero siempre estamos al pendiente de nuestras vidas y de no perder comunicación, gracias por ser parte de mi aventura de vida.

Hubo personas que regresaron y gracias por una segunda oportunidad.

imageA los que decidieron que nuestros caminos y vidas ya no son compatibles, también gracias seguro dejaron sonrisas, lágrimas y lecciones. Para todos ustedes el mejor de los éxitos, la vida es un rompecabezas y seguro encontraremos donde encajamos correctamente.

A todos gracias por cada día y momento, por aguantarme (no es cosa fácil) gracias por su apoyo y confianza. De todo corazón deseo un año nuevo lleno de dicha, salud, prosperidad y felicidad.

¡Feliz 2016!

Sin educación no hay reglamento

Desde el 15 de diciembre en la ciudad entro en vigor el nuevo reglamento en la Ciudad de México, esto a más de uno tiene molesto.

Yo confieso que hay cosas en las que estoy de acuerdo y que considero importantes, el que se incluya a los peatones y ciclistas en el nuevo reglamento es aplaudible, aunque creo que hace falta ser más severos en la parte de usar los puentes peatonales, enserio la gente cree que es de goma y se pasa por debajo y hasta cuando los autos tienen la luz verde.

Uno de los aspectos más importantes es que como conductores debemos respetar más cosas, nuevos límites de velocidad, el ya no poder las vueltas continuas, ceder el paso, no tocar el claxon, no tocar los pasos marcados en semáforos, etc. En los pocos días que lleva vigente el reglamente he visto que la gente parece más desquiciada, ayer un señor de edad avanzada en sentido contrario, otro en camioneta derribando señalamientos para poder pasar, gente tocando el claxon en las entradas del periférico sólo por que el de enfrente no puede incorporarse rápido, gente pasándose los altos e insultando a lo que tienen el paso.

¿Enserio todo eso lo podrá corregir un nuevo reglamento? Yo creo que no, que esto viene más de nuestra educación y de cómo reaccionamos a las circunstancias. El ser ciudadanos educados y responsable viene desde casa y lamentablemente ahí se ve que tipo de formación tuvimos todos, lo que me preocupa es que muchos de eso conductores que hasta se pelean en un estacionamiento tienen hijos y los están enseñando a ser salvajes desde bebés, no quiero imaginar qué tipo de nuevos conductores habrá en los próximos años si crecen solo en climas de intolerancia y violencia.

Creo que antes de preocuparnos por las multas debemos preocuparnos de nuestra calidad de ciudadanos, de cómo podemos mejorar nuestra actitud y como reaccionamos ante las circunstancias. Tal vez si somos más educados, pacientes y responsables no necesitemos que un reglamento nos diga cómo debemos comportarnos.

¡La ciudad ya es bastante caótica como para poner más tensión!

¡Mi cuerpo dijo basta!

Esta historia no comienza hoy, si la memoria no me falla inicia hace dos años. Un tratamiento hormonal empezó a alterar un poco mi peso, pero trataba de hacer ejercicio y parecía no ser un problema. El año pasado por una cuestión de salud familiar abandoné el gimnasio ya que entre el trabajo y ser enfermera no me dejaba mucho tiempo para el ejercicio y así lo dejé por completo, esto tuvo consecuencias y otra vez subí de peso, pero todavía no era de alarmarse.

Este 2015 fue fatal, la carga de trabajo subió, entre a una red de mercadeo, un diplomado y otra vez el ejercicio quedo de lado. También hay que agregar que los hábitos alimenticios se alteraron y en muchos casos no para bien, por el mes de octubre ya sentía que mi cuerpo no estaba a gusto con lo que estaba cargando. Para finales de noviembre sabía que tenía que tomar cartas en el asunto así que decidí que era tiempo de ir al nutriólogo, pero ya casi diciembre…..pues hasta enero.

Lo que no tenía contemplado es que hoy mi cuerpo me dijo “SUFICIENTE”, caminar para mí no es un problema es más me encanta, así que estando en la plaza buscando un regalo para una boda de repente sentí un dolor poco agradable. Alguna vez camino al trabajo resbale y me lastime el nervio ciático, hoy sin necesidad de caerme me volvió a doler y en esta ocasión no por una caída sino por el sobrepeso.

Ese dolor que parece interminable fue la forma en que mi cuerpo de mijo ya “SUFICIENTE” no soporto un gramo más. Así que la visita a la nutrióloga será antes de lo previsto, no quiero ser parte de las estadísticas de la obesidad, no quiero tener calidad de vida complicada, quiero sentirme bien y quiero crecer con salud.

Confieso que tendré que bajar 10 kilos, 10 kilos que fue lo máximo que tolero mi cuerpo. No logro entender como las personas pueden tener 10, 20, 30 ó 50 kilos de sobrepeso y no sentir que su calidad de vida no es la misma, ¿No sienten nada extraño en su cuerpo? O es más fácil vivir evadiendo nuestro compromiso de cuidarnos.

Realmente no entendemos todos los problemas que nos trae a nuestra salud….que nos tiene que pasar para reaccionar, para mí fue el dolor ¿y para ustedes?