Violencia en los estadios

Después de lo sucedido en el estadio Omnilfe, me recordó por qué poco a poco se fue mi ánimo de ir a los estadios. Como la mayoría de los mexicanos le voy a un equipo de fútbol y si iba al estadio. Recuerdo todavía salir corriendo de la oficina para ver los cuartos de final de los PUMAS en aquella temporada en la que obtuvo el bicampeonato. Después algunos incidentes en los estadios fueron mermando mis ánimos de ir.
Después de eso no volvía a pisar un estadio hasta que viaje a Dallas para ver un partido de americano, confieso que me daba un poco de miedo estar en un partido donde no sabes cómo es la gente y de que manera reaccionarían, imaginando que aquí por que pierden hacen un desastre y se rasgan la ropa por once fulanos, allá que es un deporte más rudo serían más intensos los ánimos.

Todo quedo en mi imaginación, he de reconocer que hay una organización impresionante, desde temprano muchos operativos para evitar el caos vial y empezar el registro de los asistentes. Pasamos por un arco de seguridad e inspección física para ver que no lleváramos armas u objetos que pudiesen lastimar a alguien. Ya en nuestros lugares de manera recurrente en las pantallas aparecía el mensaje de “si ves una conducta inapropiada o eres víctima de agresión manda un SMS indicando el lugar donde te encuentras” y toda la información era confidencial.
También aclaraban que dependiendo de la falta podías ser expulsado del estadio sólo por ese partido, por algún tiempo o de por vida. Pero creo que lo más importante y que aquí puede causar un gran debate es que la venta de bebidas alcohólicas estaba limitada a tres por persona presentando su identificación y se suspende la venta media hora antes de que termine el encuentro.
Jamás vi a alguien en algún acto agresivo y lo mejor es que al final del encuentro en el estacionamiento sin importar a que equipo apoyarán hacen su carne asada y conviven. En el estadio había muchos mexicanos, alguno de las ciudades fronterizas y ¿creen que rompieron alguna regla? Todos bien portado, si nos portamos bien del otro lado de la frontera, ¿por qué no lo hacemos de este lado?

Pero el tema más relevante es la venta del alcohol, ¿los dueños de los estadios estarán dispuestos a sacrificar la venta irracional de alcohol? De qué sirve un alcoholímetro si adentró ya con los efectos del alcohol son capaces de cualquier estupidez.

Una nota del periódico “Crónica” da datos de que en un clásico se venden aproximadamente 28 millones de litros de cerveza, con una ganancia de 1, 300,000 pesos. Un negocio millonario que dudo estén dispuestos a perder y que sin importar que pase seguirán exponiendo la seguridad de muchos.

Autoridades, directivos de los estadio y espectadores tenemos parte de responsabilidad, lo interesante es que todos lo asumamos.

Les dejo el link de la nota completa http://www.cronica.com.mx/notas/2002/10122.html

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