La interminable prisa de llegar a ningún lado

Puedo asegurar que todos sin importar si vamos manejando un vehículo, en el transporte público o como peatones hemos presenciado la interminable prisa en la que vivimos.

Todos queremos avanzar, rebasamos a todos y pobre de aquel que no rebase, pero los motociclistas son expertos en eso y no es nada personal y no hablo por todos hay muchos que mis respetos. Pero es cierto que muchos exponen demasiado su vida rebasando por cualquier espacio, aventando la luz si vas marcando tu direccional y ellos quieren pasar primero, aunado a que no usan equipo se seguridad necesario. A la mente me viene el recuerdo de ese conductor que en la moto llevaba a su esposa y un bebé, me daba mucho coraje como exponían la vida de su hijo, otros no llevan casco, etc.

En muchas ocasiones me pregunto ¿ valorarán su vida? ¿Saben que son más vulnerables ante esta jungla vehicular?. La respuesta creo nunca la sabré, sin embargo el viernes tal vez uno de ellos pudo preguntarse y tal vez contestarse lo mismo que yo.

La tarde del viernes bajando caminando sobre la calle de Melchor Ocampo para incorporarse a Miguel A. De Quevedo se escuchaba una ambulancia que bajaba en sentido contrario, afortunadamente y como era de esperarse la gente que daba la vuelta esperando subir traba de orillarse y no estorbar el paso de la ambulancia. Llego un punto en que un microbús no pudo moverse más pero frente de el un taxi tenía espacio para retroceder y lo hizo, pero en ese mismo momento una persona que iba en una motocicleta con un acompañante al ver que se cerraría el paso y la ambulancia le taparía el camino decidió ganarle el espacio al taxi que retrocedía para llegar seguramente a su destino. El campo de visión del conductor del taxi difícilmente pudo ver a este individuo, en un segundo y sin saber como un estruendo ensordecedor hizo voltear a todos para presenciar que no pudo ganarle el paso al taxi y quedo aplastado en el microbús.

Personal de la ambulancia bajo inmediatamente y al pedir a taxi que avanzará un poco para sacar a los heridos el cuerpo se su acompañante quedo sin vida sobre el pavimento, el aún con vida pero sin moverse fue preparado para llevarlo a un hospital. Paradójicamente esa ambulancia que le iba a tapar el paso es la que lo llevo para salvarle la vida.

¿La prisa por llegar, justifica poner nuestras vidas en peligro? Hoy fue en una moto, pero pasa en autos, en micros. Rebasamos, invadimos carriles de transporte, nos molestamos si alguien nos rebasa, nos pasamos los altos, etc.

¡Unos segundos pueden cambiar o acabar con nuestra vida!

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